ORIGEN
De nuestra tierra a tu mesa
Nuestro olivar está cultivado en seto y con un marco amplio, un sistema de plantación que nos permite combinar eficiencia, precisión y cuidado en cada etapa del proceso.
Un olivar en seto pensado para cuidar cada recurso
Nuestro olivar está cultivado en seto y con un marco amplio, un sistema de plantación que nos permite combinar eficiencia, precisión y cuidado en cada etapa del proceso.
La mecanización nos ayuda a trabajar de una forma más rápida y controlada, especialmente durante la recolección. Pero mecanizar no significa producir en masa. Para nosotros, la tecnología es una herramienta al servicio de la calidad. Nos permite cuidar mejor la aceituna, optimizar los recursos y preservar sus cualidades desde el árbol hasta la almazara.
Desde la recolección hasta la molienda
La recolección se realiza directamente del árbol, mediante cosechadora, de forma que la aceituna no entra en contacto con el suelo. Esto nos permite recoger toda la finca en un solo día y trasladar rápidamente el fruto a la almazara.
Desde la recolección hasta la molienda y elaboración del aceite transcurren aproximadamente 15 horas. Un proceso ágil y cuidadosamente controlado que ayuda a minimizar el tiempo de exposición de la aceituna y, con ello, a reducir los procesos de oxidación que pueden afectar a su calidad.
Cada decisión cuenta. Desde cómo cultivamos el olivar hasta cómo recogemos la aceituna, trabajamos para que el fruto llegue a la almazara en las mejores condiciones posibles.
Cuidar el suelo es cuidar el olivo
El cuidado del olivar comienza mucho antes de recoger la aceituna. Empieza en el suelo.
Por eso, no utilizamos herbicidas. Controlamos la vegetación mediante desbrozadora e intercepa y mantenemos una cubierta vegetal de aproximadamente 2,5 metros en el centro de las calles. Una forma de proteger el terreno frente a la erosión provocada por las escorrentías, al tiempo que favorecemos la presencia de flora y fauna en el olivar.
También aprovechamos los restos de poda. En lugar de retirarlos de la finca, los trituramos y los dejamos sobre el terreno para que se incorporen progresivamente al suelo y contribuyan a devolverle materia orgánica.
El agua es otro recurso que cuidamos especialmente. Nuestra finca dispone de un sistema de riego por goteo y el aporte de agua se realiza únicamente cuando es necesario. Buscamos aprovechar cada gota y evitar consumos que no sean imprescindibles.
Suelo vivo y equilibrado
En el manejo del olivar utilizamos fertilizantes y productos fitosanitarios autorizados para agricultura ecológica, siempre con el objetivo de reducir la erosión, proteger el terreno y favorecer un suelo vivo y equilibrado.
Desde el principio tuvimos claro que queríamos avanzar hacia un modelo de cultivo basado en criterios ecológicos. Durante los primeros años decidimos esperar antes de iniciar el proceso de certificación, teniendo en cuenta la juventud de los olivos y la proximidad de otras explotaciones agrícolas.
Hoy, nuestra finca se encuentra en proceso de certificación ecológica con CAAE, dando un paso más hacia la forma de cultivar en la que creemos.